La preferencia de los padres hacia uno de sus hijos dejó de ser un mito para convertirse en una realidad. Así lo demostraron investigaciones recientes, como la realizada por la doctora Katherine Conger, docente de Desarrollo humano y estudios familiares de la Universidad de California
Retomó el libro The Sibling Effect: What the Bonds Among Brothers and Sisters Reveal About Us (El efecto fraterno: lo que los vínculos entre hermanos y hermanas dicen de nosotros), escrito por Jeffrey Kluger, quien concluyó que el 95 por ciento de los adultos tienen un hijo favorito y el 5 por ciento restante mienten cuando se les indaga por el tema.
Con el análisis se demostró que la predilección estaba asociada al orden del nacimiento de cada hijo, y se percibieron cambios en el trato maternal y paternal relacionados con el tiempo en que nacieron cada uno de sus sucesores.
Lo mismo opina César Sierra, neuropsiquiatra y docente del Politécnico Grancolombiano: “La mayoría de los padres tienen la fantasía de querer en igual proporción a todos sus hijos”, pero esta predilección está determinada por el lugar que cada madre y padre le dan, inconsciente o espontáneamente, a cada uno de sus sucesores, dependiendo del contexto en el que se haya llevado a cabo la gestación, el nacimiento, la crianza y el orden de llegada al hogar
La preferencia por un hijo hace parte de la dinámica relacional de muchas familias; puede darse desde el embarazo, pero se hace evidente durante los primeros años de vida del pequeño. Aunque la mayoría de los padres intentan consentir y complacer equitativamente a sus hijos, no siempre lo logran, pues a cada niño transmiten el amor de distintas maneras, a través de caricias, besos, abrazos, raciones de comida más generosas, juguetes, habitaciones más grandes, entre otras.
Según María Elena López, psicóloga de Inteligencia familiar, no existe una regla que indique que en todas las familias hay un preferido, pero “es una situación que se presenta de manera frecuente en momentos distintos de la vida”. Por ejemplo, familias donde se tiene un varón y, años más tarde, llega una niña.
El favoritismo también está asociado a experiencias previas de tipo
El favoritismo excesivo y en detrimento de los otros tiene múltiples consecuencias. Cuando es muy grave, los niños ‘excluidos’, sufren alteraciones en la autoestima, estabilidad, bajo rendimiento académico, dificultades para
En el caso del ‘elegido’, puede ser objeto de la ira de sus hermanos, de distanciamiento afectivo con ellos, agresión o sentimiento de culpa. También puede aprovecharse de la situación, tornarse caprichoso, narcisista, y querrá que todo gire a su alrededor. Puede tener poca tolerancia a la frustración.

No hay comentarios:
Publicar un comentario